Publicada en Perfil.com el 3 de junio de 2015.
Le ponía onda, pero no entendía a todas esas mujeres que pasaban por la mesa de entradas del Juzgado a denunciar que sus parejas las habían molido a palos y que, días más tardes y con el ojo aún verde, pedían retirar la denuncia "para no empeorar las cosas". Intentaba ponerse en sus lugares, pero no le salía ni un poquito.
Le metía toda la garra del mundo, pero jamás comprendió cuál era la razón por la cual se
felicitaba el coraje de alguien por el mero hecho de contar que su pareja la atosigaba, la torturaba, le anulaba cualquier idea de progreso personal e independiente y le reducía el ego al tamaño de un protozoo.
Hasta que un día conoció a alguien en el mismo ámbito laboral, una persona con la que compartía los mismos valores. O eso creía. Una persona que adoraba a los chicos y a los vínculos familiares. O al menos eso decía. Una persona prácticamente inofensiva por su tamaño físico. O eso parecía.
Trabaron amistad, salieron, noviaron, se casaron. Antes de dar el sí ya había vivido alguna que otra situación que sería considerada violenta, aunque no tuviera nada que ver con lo físico: críticas a los amigos, a los padres, a los hermanos. Pero lo vivió como algo normal. Después de todo, ya venía de una relación que consideraba peor.
Así funcionaba: de una relación traumática e infantil pasó a otra en la que lo infantil desapareció y se sentía valorado. A cambio, entregó todo lo demás, incluso su libertad. Su familia ya no servía porque era un desastre. La que valía era la nueva familia, que era aún más disfuncional, pero era "la que te recibió con los brazos abiertos". Lo mismo pasó con las amistades: para qué quedarte con las viejas malas influencias si tenés las nuevas, las de tu pareja, las que valen.
Los años trajeron un hijo hermoso que se convirtió en todo por lo que valía la pena hacer algo. Milagrosamente, le permitió elegir al padrino, pero dentro de un parámetro que excluía a su familia directa: los hermanos, prohibidos; los amigos, ya no existían.
No vamos a exagerar, dado que es obvio que tuvieron sus buenos momentos. La pasaban bien, el infierno vino después. El tema era que, con el paso del tiempo, no había forma de pasarla bien en otras circunstancias que no fuera en el mircoclima creado. Quiénes son las nuevas amistades, hasta cuándo las viejas, por qué cambiar de trabajo por uno mejor, a dónde vas a perseguir tus sueños, cómo vas a soñar si después no vas a perseguirlos. Quién, por qué, cómo, cuándo, dónde. Increíblemente, las 5 preguntas básicas del primer párrafo de cualquier nota periodística, lo primero que te enseñan en la facultad de periodismo, las aprendió en su relación.
Pero como nadie puede tener a alguien aislado del mundo salvo que lo tenga en un sótano, esta persona fue conociendo igual a otras personas, nuevas amistades. Y se empezó a preguntar por qué los demás tenían relaciones "normales". Claro, desde su punto de vista, una relación normal era un matrimonio como cualquier otro, con peleas, rutina tranquilizadora, aburrimiento eventual, rotura de gónadas en discusiones productivas o inútiles, pero en una relación de pareja que, como su nombre lo indica, es pareja.
Entre las decisiones que tomaba su cónyuge, un día apareció la notificación de mudanza. No fue una consulta, no fue una sugerencia, fue un aviso: "Nos mudamos a lo de mamá". Había ocurrido una muerte familiar y tenía cierta lógica que quisiera dar una mano, pero su madre era joven y convivía con el resto de la familia. Aparte, en pleno siglo XXI, se puede dar una mano sin convivir, gracias a avances tecnológicos tales como los vehículos automotores. Lo que pensó que fue temporal, se convirtió en permanente y tortuoso. El hijo de ambos, en cambio, se vio arrancado de su hogar, de su habitación, de sus juguetes, de su rutina.
Sería injusto decir que fue todo de un día para el otro, dado que el camino de hormiga iniciado con "tu familia es un desastre", sólo podía concluir tiempo después de ese modo. Lo que sí fue repentino fue el cambio de actitud de la parte mudada por la fuerza. Meses después decidió que no iba más, que no podía seguir viviendo de esa forma en una casa que no era suya y sin ninguna razón que lo justificara. Y decidió volver a su hogar. Su pareja fue de la partida "por un día", no sabe aun si por control, o para ceder un cachito. Su hijo entró y se excitó al ver su casa, sus juguetes. Su afirmación "se lo ve re feliz con sus cosas" se vio interrumpida por un golpe en la cabeza y una seguidilla de insultos que no provocaron ningún daño físico, pero que generaron destrozos por dentro.
En el torbellino de ideas se animó a pensar que esa no era la persona con la que se había casado. Pero se equivocó: era la misma, pero en una situación límite. Intentó justificarla una vez más... pero no pudo. Días después le confiesa su intención de separarse. Se lo dice personalmente pero a una prudente distancia, por si las moscas. No se lo tomó en serio. Le informó que las fiestas de fin de año por venir las pasaría con su propia familia de sangre y no obtuvo resistencia. Le repitió que esa concesión no cambiaba la naturaleza de la decisión tomada y rompió en llanto, pedidos de recapacitación y recriminaciones a Dios por el castigo.
Y cuando pensó que lo peor había pasado, vino la verdadera pesadilla. La Justicia en la que se habían conocido se convirtió en el campo de una batalla idiota en la que, inexplicablemente, su rol sobre su hijo que, otrora, fue tan valorado y aplaudido, se volvió cuestionable. Porque sí. Y esto incluyó planteos que, en realidad, eran una búsqueda de entender por qué la otra parte quería separarse: aparecieron acusaciones de infidelidades, sospechas sobre su sexualidad, todo al mismo tiempo y como si alguna de las dos fueran causales de privar a alguien de ver a su hijo.
La primera vez que pasó a buscar a su hijo, las “recomendaciones” fueron tan elocuentes que, para que no quedaran dudas de la importancia de cumplirlas, prometió meterle "una bala en el medio de la frente si al nene le pasa algo". No fue la única situación extraña: lo mandaba a seguir por terceros en autos, llamaba por teléfono cada quince minutos, le dijo a su hijo que la policía estaba en camino para llevar en cana a esa persona que sólo quería pasar tiempo con el niño. Y de pronto, tomó la decisión más fácil: impedir que lo vea, cada vez menos. Hasta que la otra parte se hartó, se volvió a animar, y quiso presentar la primera denuncia. Se le cagaron de risa. Pocas veces sintió mayor humillación que ver cómo se le reian en la cara. Personas que debían hacer lo posible para que se cumpla la ley y que su hijo no sea tomado como rehén. Tuvo que ser otra mujer la que se compadeciera y escuchara lo que tenía para contar. Tuvo que ser otra mujer la que se comprometiera a tomarle todas y cada una de las denuncias que tuviera para hacer. Tuvo que ser otra mujer la que tuvo que advertirle que nunca vaya en soledad a buscar a su hijo, por si le pintan hacer una falsa denuncia que embarre más la cancha.
Todas las presentaciones judiciales fueron archivadas una por una por fiscales y jueces de ambos sexos. En ese sentido, la Justicia es bastante igualitaria y también se le cagó de risa, incluso cuando una fiscal reconoció que desconocían el paradero de su hijo y su ex, y que iniciarían una nueva causa por ocultamiento de menor. Obviamente, como todas las otras, fue archivada sin escuchar los motivos de quien presentaba la denuncia.
Nunca había entendido a todas esas personas que pasaban por la mesa de entradas del Juzgado a denunciar que sus parejas las habían molido a palos y que, días más tardes y con el ojo aún verde, pedían retirar la denuncia "para no empeorar las cosas". Tampoco comprendió cuál era la razón para felicitar el coraje de alguien por el mero hecho de contar que su pareja la atosigaba, la torturaba, le anulaba cualquier idea de progreso personal e independiente y le reducía el ego al tamaño de un protozoo... hasta que le tocó contarlo por primera vez y sintió que le temblaban las piernas, le transpiraban las manos y le faltaba el aire. Y después lo tuvo que contar dos...y tres, y cuatro, y un millón de veces más. De hecho, le volvió a pasar mientras relataba esta historia. A veces juzgado, a veces en el Juzgado, a veces comprendido, a veces fustigado por preguntas ridículas que parecieran terminar en "algo habrás hecho". Como las señoras mayores, que cuando ven a una mujer golpeada le preguntan "¿Qué le hiciste para que reaccionara así?".
Habrán notado que a este relato le faltan los géneros de sus protagonistas principales. El denunciante es "él". La denunciada es "ella". No hace falta que aclare que no es lo mismo la fuerza física de un hombre frente a una mujer –salvo contadas excepciones– y que las estadísticas son abrumadoras respecto a las mujeres violentadas, abusadas y asesinadas por el mero hecho de haber nacido con genitales distintos a los del hombre que siente que sus propios genitales se caen si no impone su lógica de macho troglodita.
Este texto no pretende minimizar la consigna #NiUnaMenos. Todo lo contrario, adhiere con todas sus fuerzas. Porque la experiencia personal del protagonista las hizo entenderlas. No tiene ganas de hablar por temor a una represalia fantasmagórica, por miedo a una falsa acusación, por terror a que empeore lo que ya no puede ser peor, como si pudiera haber algo peor que llevar cuatro años sin ver a su hijo.
Lo que ahora llaman "violencia de género", en mis tiempos le decíamos "violencia familiar". Obviamente, por género entendíamos que podía tratarse de cualquiera de los dos hacia el otro. En cambio, dentro del combo de violencia familiar ingresaba hasta la agresión de padres a hijos, de hijos a padres, etcétera.
Más de una vez me pregunté cómo se podría solucionar. Y ya no hablo de la historia contada, hablo de los cientos de personas que pasaban a denunciar, hacían laburar y después retiraban la denuncia. Es obvio que se trata de una coyuntura de problemáticas distintas que confluyen en un mismo lugar. Culturalmente, no tenemos de donde agarrarnos. Año 2015, ocho años de gestión de la segunda presidente mujer que ha tenido el país, y las mujeres todavía cobran menos que los hombres por el mismo laburo, tienen que postergar maternidad para no perder la carrera laboral y ni siquiera tienen poder de decisión sobre su cuerpo. Mucho menos podemos ampararnos en el factor de la costumbre, o de los bajos recursos, dado que la violencia familiar atraviesa a todos los estratos sociales. Incluso mis abuelos, tanos brutos y analfabetos del Reggio Calabria, jamás le levantaron la mano ni a sus hijos.
Por otro lado, judicialmente hablando, se plantea mucho la teoría de aumentar las penas, como si más años fueran un factor que podría tener en consideración un loquito a la hora de fajar a su mujer, o viceversa. Sirve para que no lo vuelva a hacer (durante el tiempo que esté en cana), pero no para prevenir. Si quieren evitar, y que no sea todo tan paulatino, pueden empezar con una modificación sencilla al crear la figura de "Lesiones familiares" y quitarle la acción de instancia privada. Con esa mínima modificación a un inciso del artículo 72 del Código Penal se acabó el retiro de denuncias, o que tengan que ser presentadas sólo por la víctima. Un padre, un hijo, una madre, un hermano, un vecino, el cartero que pasaba, cualquiera podría denunciar lo que vio y la Justicia se vería obligada a investigar. Por otro lado, que no se pueda retirar la denuncia genera también una garantía: que si la denuncia fue falsa, el agravio no quede impune. Obviamente, esto debería ir acompañado otro rol del Estado: la exclusión del hogar con custodia permanente y casas de alojamiento para quien no tenga otra alternativa.
Obviamente, son ideas, pero que tranquilamente se podrían sumar a la marcha de este miércoles para que no quede en una manifestación de buena voluntad. Después de todo, y parafraseando a otra campaña, en la violencia familiar "todos fuimos, todos somos, todos podemos ser" víctimas.
Mientras tanto, ni una menos. Y ni un acto de violencia familiar, física o psicológica, más.
Anecdotario
sábado, 6 de junio de 2015
sábado, 30 de noviembre de 2013
Entrevista a Alberto Kohan: "Cristina no es una supermujer"
Una moto con dos ruedas delanteras estacionada, el pelo canoso aplastado hacia atrás y un caminar que recuerdan que casi pierde la pierna de un disparo. Alberto Kohan es uno de los contados funcionarios que estuvieron al lado del presidente Carlos Menem desde el primer día de su gestión y hasta el último. Catorce años desde que dejó su cargo como secretario general de la Presidencia, Kohan conversó con Perfil.com, defendió la década menemista, criticó al periodismo y dijo que volvería a hacer todo de vuelta.
-¿Cuál es su balance de la década de Menem a 14 años de finalizada?
- Alberto Kohan: Hubo muchas cosas que se tendrían que haberse hecho mejor o no haberlas hecho, pero el balance fue positivo. El balance lo defiendo entre el país que recibimos y el que dejamos, una diferencia astronómica. Recibimos un país con 5000% de inflación y 60 millones de dólares en el central. Nos fuimos con un país estabilizado, respetado en el mundo y le dejamos a (Fernando) De la Rúa 35 mil millones de dólares. Los más jóvenes nacieron con el celular, luz y gas. Cuando llegamos se cortaba el gas en invierno, no había teléfonos y la luz tenía cortes programados todos los días. No existía el puente Rosario-Victoria, los ríos dragados...este gobierno ha tenido la cosecha más alta y los mejores precios de la historia y no es porque llovió mucho. Pero nosotros dragamos los ríos, impulsamos la siembra directa, el polo petroquímico de Bahía Blanca, la ruta 2, que dejó de ser la ruta de la muerte. Nadie hace todo bien, pero defiendo el balance.
- ¿Y su balance de la década kirchnerista?
- Hay que hacerlo al final del gobierno. Por un lado destaco que puso a los jóvenes a militar, sólo que no les enseñó a dialogar. Pusieron en marcha distintos sectores, la política de subsidios fue exagerada, pero injusta. Sin embargo, hay que esperar a que termine el gobierno para saber cómo fue.
- ¿Qué opinión le merece las diferencias entre el gobierno de Menem y el de los Kirchner, teniendo ambos un sello partidario en común?
- Hay que separar. Defiendo la decisión que tomamos con los indultos, fue la forma que encontramos para resolver una situación. Nosotros tuvimos a Seineldín que nos quiso sacar y terminó preso con cadena perpetua, lo terminó indultando Duhalde. En nuestro caso indultamos a militares y a civiles, eso no lo recuerdan. Con las estatizaciones, nosotros teníamos 20 millones de toneladas de soja a 20 dólares la tonelada. Hoy, con 120 millones de toneladas a 500 dólares, el país puede darse el lujo de comprar empresas, pero no se puede dar el lujo de poner fortunas todos los días en empresas que todavía no se sabe que va a pasar. Tampoco se puede poner 15 mil millones de pesos todos los años en subsidios al transporte. En algún momento todo se va a tener que revertir. Son tendencias en un momento determinado. En su momento no teníamos recursos y tuvimos que poner el país en marcha con lo que teníamos, e hicimos funcionar el país así. Este gobierno ha tenido recursos y estatizó lo que ha creído que había que estatizar. Veremos qué dice el tiempo. Cuando llegamos al gobierno, todas las comunicaciones era estatales y nosotros las pasamos a manos privadas. Eso no se tocó. Fijate que con el precio del petróleo ahora, no estuvo mal reestatizar YPF. Cuando llegamos al poder, YPF era la única petrolera del mundo que daba pérdida. Hoy, en una de esas, la hubiéramos estatizado.
- ¿Y sobre el sistema ferroviario?
- Si hubiéramos tenido plata habría sido otra cosa. La red ferroviaria comenzó a desarmarse en los setentas. Tendríamos que haberla agrandado y mejorado, pero nadie se acuerda que el Belgrano Cargas se lo dimos a los que lo podían operar. Si hoy fuéramos un país que generara confianza a nivel internacional, es un buen momento para hablar del tema, pero necesitás inversión con confianza. Nosotros tratamos de mejorar lo mejorable y se notó en los ferrocarriles metropolitanos. Para hacer lo que queríamos hacer necesitábamos del dinero que no teníamos. Pero es fácil echarnos la culpa a nosotros. Si hasta me acuerdo que en el año 78 se vendían durmientes para hacer fogatas.
- ¿Tiene vínculos con miembros de este gobierno?
- Sí, tengo muchos amigos y algunos enemigos. En general tengo muy buen trato con la mayoría. A todos los conocía de antes: Kirchner era gobernador, Cristina senadora, Puricelli, Rossi… toda gente que conozco de siempre.
- ¿Cuándo y por qué fue la última vez que habló con Menem?
- Hace uno o dos meses. Hablamos a nivel afectivo. Él está tranquilo en su casa y a esta altura sólo hablo de la vida. Llevo con Menem la misma cantidad de años que llevo de casado, cuarenta años. No tengo otra cosa que el reconocimiento y el orgullo de haber estado al lado de él tantos años.
- ¿A qué se dedica actualmente?
- Ando mucho por el país y por el exterior, visitando amigos. He estado dando conferencias sobre la Argentina. Dí dos en la Universidad de Duke, en Carolina del Norte, entre otras. Afuera voy a defender el país, nunca hablo del gobierno. Acá defiendo lo que hemos hecho. Asesoro a empresas cuando me convocan. Doy mi opinión, charlas a grupos empresarios. No puedo cobrar la jubilación hace dos años, está demorada en la Anses por alguna razón.
- Ahí no tiene amigos...
- Pareciera que no.
- ¿Es el PJ el único capaz de gobernar?
- Es el que tiene la mayoría de todos los gobiernos del país. Hay algo que no tienen en cuenta los que no quieren al peronismo: nunca se va del gobierno antes de tiempo, lo tienen que echar, mientras que el radicalismo nunca termina los mandatos. El peronismo tiene vocación de poder. Hoy no hay peronismo, sino peronistas perdidos porque no tenemos internas ni conducción formal. Una medida inteligente es una elección interna. Al no tener el peronismo representatividad electa, surge cualquier cosa porque todos se arrogan la representatividad. Si el peronismo no encuentra su organicidad puede desaparecer como partido. Hoy estamos como antes de la batalla de Caseros. No hay nación, hay territorios gobernados por caudillos que arreglan con el poder central lo que necesitan. Se habla mucho en contra del peronismo pero es el que más muertos ha tenido, el que más persecuciones ha sufrido, el que más tiempo gobernó en la historia argentina. Y el que más beneficios dio a todos los argentinos, le guste a quien le guste. ¿Alguno no quedo contento? Bueno, no se puede contentar a todos.
- ¿Cómo era la relación de Néstor Kirchner gobernador con el gobierno de Menem?
- El único gobernador que nos apoyó en la interna de 1988 fue el gobernador de Santa Cruz, Ricardo Del Val. Con Kirchner siempre hubo una relación difícil en lo político, pero muy fluida en lo institucional. El último acto que tuvimos en Santa Cruz fue la inauguración del hospital en el que Kirchner estuvo internado. Hubo actitudes de Kirchner o de Cristina que uno no compartió y que dolieron...
- ¿Extraña la función pública?
- A veces sí. Fueron diez años de corrido, más los cinco años previos. Se extraña la adrenalina, la vorágine. El que te diga que no extraña el poder es porque nunca lo tuvo.
- ¿Cómo es su situación actual en la Justicia?
- No me quedan juicios hoy. En el único que tenía fui absuelto por unanimidad del Tribunal. Juicio oral, 15 años de proceso 19 de investigación.
- ¿Por qué demora tanto la Justicia en resolver?
- No creo en eso de “hay que esperar a que termine un gobierno”. Me avergonzaba ver a Fernando De la Rua en la sala de al lado. Era deprimente. O Menem, que fue 20 años a juicio. Se demoran porque no tienen consistencia y tienen más fundamentos políticos que jurídicos. Es un país raro en el que todos los próceres murieron en el exilio, donde se espera a que un presidente termine para ver si va preso. Así no recomponemos un país. Yo quiero que los juicios contra los funcionarios tengan un máximo de un año.
- Algunos sostienen que avanzar judicialmente también es una forma de consolidar poder frente a un gobierno anterior.
- Sí, lo ven así. Pero fijate cómo le fue a De La Rúa, que metieron preso a Menem y se fue al año. ¿Qué poder consolidó? Muchos jueces dicen “me presionaron”. Que renuncien y se vayan a trabajar de abogados si no pueden resistir presiones. Acá también tienen que ver ustedes, los medios. Cada vez que escucho a Carrió hablar... ¿Te acordás de las cajas que iba a traer de no sé dónde? Nunca aparecieron. Y yo terminé haciéndole juicio a una señora que no tiene ni las zapatillas a su nombre y que terminó diciendo que yo no estaba en las cajas. Pero antes me comí siete tapas, conferencias de prensa, notas en Noticias. Nosotros eliminamos el delito de desacato, este gobierno eliminó calumnias e injurias. Sin embargo el que metió preso a periodistas fue Alfonsín y nadie lo dice.
- ¿Sigue sosteniendo que no hubo corrupción en la década del 90?
- No hay gobiernos corruptos, hay corruptos en gobiernos. Es fácil hablar de corrupción, lo difícil es probar qué es verdad y qué mentira. La corrupción existe en el ser humano y pasa en los gobiernos, en la Iglesia y en el periodismo. Eso no implica que sean las instituciones corruptas. Desde el 2001 se ha cuestionado a las instituciones, pero si no tenes instituciones no tenes sistema, y si no tenes sistema, no tenés país. Si alguno se equivoca, bueno, se equivoca. Cuánta gente maneja y no todos cruzan el semáforo en rojo.
- ¿Rescata a alguien de la actual gestión?
- Hay funcionarios de nivel que trabajan mucho, aunque uno esté o no de acuerdo. Y siempre hay que tener en cuenta que la gente elige al Presidente, a los funcionarios los elige el Presidente.
- ¿Lo atrae algún candidato?
- No. Yo viví una gran pasión. Y cuando uno vivió una gran pasión, puede tener afectos, pero nunca otra pasión. No me gusta nadie en particular. Creo que cualquiera de los que están dando vuelta son buenos en su gestión. Macri ha hecho una buena gestión en la Ciudad, Scioli hace lo que puede, Massa es atrayente, pero ninguno en particular.
- ¿Es necesario el hermetismo sobre la salud presidencial?
- Ellos (el Gobierno) han comunicado a través del vocero. Tampoco podés hacer un queso, no es una supermujer. ¿Qué pretenden? No van a abrir el sanatorio para que entre el periodismo. A mí me deja tranquilo la institucionalidad: no hay miedo a qué va a pasar. Y si uno sale de estos diez kilómetros alrededor de la Plaza de Mayo, a la gente le importa si cobra el sueldo, si podrá cambiar la camioneta, si la cotización de la soja. Si no fuera así, ustedes venderían dos millones de ejemplares.
- ¿Volvería a hacer y defender todo lo que hizo y defendió de 1989 a 1999?
- Sin el diario del lunes, sí. He estado convencido del peronismo, del proyecto de Menem y del país que queríamos hacer. Un país que fuera respetado. Todo lo hice convencido. No llegué porque me sumé o porque me llamaron para sumarme, fue un proyecto que pensé con Menem y unos pocos más. Fuimos a interna contra 14 gobernadores, nadie nos daba un peso...
- ¿Le gustaría volver?
- Sí, no tengo problemas. Es difícil que me llamen, por lo menos este Gobierno. No lo haría al mismo ritmo, tengo varios años más. Para ejercer el poder necesitás buen estado físico.
sábado, 21 de septiembre de 2013
Entrevista a Walter Queijeiro: "Soy candidato porque Quilmes está destruído" (*)
(*) Entrevista que realicé al periodista deportivo y candidato a Concejal de Quilmes, que fuera publicada en Perfil.com el 19 de septiembre de 2013.
Cantantes, actores, periodistas, modelos, deportistas, vedettes y hasta estrellas de la pornografía. Todos rubros que tienen algo en común: famosos que incursionaron en política. Que un periodista participe de lleno en política, no resulta extraño. Incluso en Argentina hemos tenido presidentes que han ejercido el periodismo.
Cantantes, actores, periodistas, modelos, deportistas, vedettes y hasta estrellas de la pornografía. Todos rubros que tienen algo en común: famosos que incursionaron en política. Que un periodista participe de lleno en política, no resulta extraño. Incluso en Argentina hemos tenido presidentes que han ejercido el periodismo.
Sin embargo, en estos tiempos de masividad televisiva, que un periodista relacionado al fútbol sea noticia política, llama la atención. Luego de diecisiete años de cubrir mundiales y conducir programas de fútbol, Walter Queijeiro fue noticia por sacar el 21,7% de los votos en las últimas elecciones en Quilmes, resultado que le permitirá competir por una banca de concejal, luego de quedar a menos de tres puntos de la lista encabezada testimonialmente por el Intendente Francisco “Barba” Gutiérrez, y de aventajar por catorce puntos a la lista integrada por La Cámpora. Informal y verborrágico, saluda a los que lo reconocen y deja de hablar de fútbol. Al menos por un rato.
"Soy candidato porque vivo en Quilmes. Si viviera en otro lado, no tendría necesidad. Si estuviera en Tigre, conduciría un programa, no sé. Ahí hay gente que puede hacer las cosas, pero Quilmes está destruído. El Barba Gutierrez quiere tanto a los pobres que emparejó para abajo", sostiene Queijeiro.
- ¿De dónde viene tu interés por la política?
- Cuando me cansé de ver a Quilmes así, sentí la necesidad de algo. Si todos los días pasaba por el boulevard Dardo Rocha y puteaba por el estado en que estaba ¿Cómo no hacer algo? En mi familia, el único caso de participación activa es mi viejo, que militaba en Smata en Avellaneda, y al casarse y mudarse a Quilmes, siguió militando activamente. Y yo lo acompañaba. Con ocho años preparaba las boletas para la vuelta de la democracia en 1983 y presenciaba las reuniones en mi casa. A mí los días electorales siempre me apasionaron, me gusta estar en las escuelas esos días, fiscalizando o trabajando. Y siempre lo hice porque lo creía. No tuve cargo alguno por apoyar a candidatos ni tampoco cobré por mostrarme con ellos. Nunca cobré ni siquiera por fiscalizar.
- En las elecciones de 2011 apoyaste la candidatura a Intendente de Daniel Gurzi, kirchnerista y hombre de Aníbal Fernández. ¿Qué cambió desde entonces?
- Aquella vez también apoyé a Gustavo Menéndez en Merlo. Hasta capacité a los fiscales. Y lo hice porque me parece buen tipo y tiene buenas ideas. En Quilmes, entendí que Gurzi era, por lejos, mejor candidato que el Barba. Creíamos que era la mejor opción. Después cambiaron muchas cosas en la ciudad y en los proyectos de la Nación y la Provincia. Muchos de los intendentes de aquel entonces defendían la lista oficialista, pero ya se había conformado un frente mucho más amplio que el del Frente para la Victoria, que es el de la actualidad.
- ¿Qué te llevó a mostrarte en la ciudad de Buenos Aires junto a Horacio Rodríguez Larreta, del PRO?
- Queríamos formar algo nuevo. Si no salíamos de Quilmes, no podíamos aspirar más que a fiscales de mesa. Para ser protagonistas, hay que consensuar y mucho más con quienes administran distritos vinculados entre sí. ¿Cómo no voy a hablar con los del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires si en algún momento se podría planear un centro de transferencia que beneficiaría a las dos ciudades? ¿Cómo no voy a hablar con Cariglino si forma parte del armado político bonaerense? ¿Cómo no voy a hablar con Sergio Massa si es un Intendente con una gran gestión? En mi visión, todos son importantes y hablamos con todos. Y a todos les gustó mi proyecto para Quilmes.
- ¿Cuál es tu proyecto?
- Que Quilmes vuelva a ser la ciudad más importante de la provincia de Buenos Aires, como lo tiene que ser, por historia, por ubicación. Quilmes llegó a ser la quinta ciudad más industrializada del país, además de ser la primera ciudad balnearia. Por historia le puede competir a cualquier otra ciudad de la provincia, pero con nuestra actualidad, no. Por respeto al pasado hay que construir un presente en vistas al futuro. Para ello busco generar un grupo que desde el poder tenga incidencia en la ciudad. Hoy, la gente no ve que el poder tenga incidencia en la calle.
- Hablás como si tuvieras planes de ser Intendente.
- Aspiramos dentro del espacio a colocar un Intendente que cambie la realidad de la ciudad. Si aparece un iluminado de Massachussets que nació en Quilmes y quiere volver a la ciudad, será ese. Y si soy yo, bienvenido sea. La idea es formar nuevos candidatos y protagonistas para la política de Quilmes y que esto tenga continuidad, para que haya un proyecto a largo plazo. Con sólo cambiar al Barba Gutiérrez no alcanza. En Quilmes ya no hay ni lugares de esparcimiento, ni siquiera un parque en condiciones. Si llueve, hay que quedarse en casa, ir al supermercado o a otra localidad. La única manera de poder actuar es teniendo un poquito de poder. Si siendo periodista me reclaman para que muestre cosas, o para que consiga recursos, como concejal puedo tener un poco más de incidencia. Todos los intendentes que tuvo Quilmes desde el retorno de la democracia, tienen una imagen negativa enorme. Y todos utilizaron el distrito para saltar a la política nacional. No está mal hacerlo, pero se olvidaron de gestionar el distrito. No hay mejor forma de crecer que hacer bien tu laburo.
- ¿Cómo repercute tu actividad política en tu profesión de periodista?
- Después de mostrarme con Cariglino y Rodríguez Larreta, se acabó el programa que hacía para Seguridad Víal en A24. Después, trato de ser coherente. No me va eso de “me la doy de izquierda y vivo en barrios caros”. En la televisión hablo poco y nada de política, porque diferencio mi laburo. Soy periodista deportivo y tengo un programa de entretenimiento. No conduzco “A Dos Voces”, no tengo necesidad de mezclar las cosas.
- ¿Qué opinas de la propaganda política que hacen los relatores de los partidos enFútbol para Todos?
- Si lo hacen por convicción, está bien. Si lo hacen por interés, me dan pena. Creo que relatar un corner no es el momento para manifestarse políticamente. Yo no lo haría, pero si lo sienten… La utilización del fútbol no hace bien, ni al deporte, ni a los periodistas, ni a los seguidores, que se cansan. La gente se cansa y ganás enemigos.
- ¿Cuál es el límite entre la política y el fútbol?
- Si tenés que construir una unidad sanitaria para Luis Guillón, el Estado no puede elegir financiar a River, por poner un ejemplo, que tiene sus propios recursos y bien puede manejarse sólo, porque acaba de vender a Funés Mori. Es ilógico e innecesario. Si no, que participen con el Estado las ganancias de las ventas. Financiar el deporte en general, o abrir filiales en el interior usando el nombre de los clubes grandes, me parece bárbaro. Ahora, darle guita a los clubes para que la malgasten, es al divino botón. Los clubes tienen con qué, pasa que es un tema de vagancia. Es más fácil pedir recursos que generarlos. Después se acaba la plata y no saben qué hacer. Deberían cortar el chorro para que aprendan, porque ahora es el Estado, pero con Torneos y Competencias pasaba lo mismo. Políticamente…si soy dirigente, tengo que hacer lo mejor para mi club. Es normal que personas de la política tengan participación en clubes. Lo que no me parece bien es que se utilice al club para disputas políticas ajenas, que si sos de la UCR y yo del PJ, no arreglo con vos para defender al club.
- ¿A qué le atribuís el desempeño electoral del massismo?
- Era una necesidad de la gente. Todo lo que funciona es necesidad del consumidor, y en la política funciona igual. El electorado buscaba una persona que enfrente al Gobierno Nacional, en la Provincia, un tipo joven y con buena gestión. La gente quiere que le solucionen los quilombos. Las encuestas te dicen que la mayoría no vota partidos, vota soluciones, infraestructura, salud, seguridad. Si alguien pasa por Tigre y ve que las cosas mejoraron, quiero lo mismo. En Facebook pasa lo mismo. Se acercan jóvenes a participar y nosotros queremos apuntar también a ellos.
- ¿Cómo ves la relación del gobierno con la juventud?
- Lo bueno es que hay participación juvenil. El tema es la utilización y el discurso. No creo que sea culpa del gobierno que la mayoría de la juventud politizada pareciera ser la de ellos. Capaz que es culpa del resto de los partidos por no fomentar lo mismo. Nosotros queremos que el grupo más grande de nuestra agrupación sea juventud. Los pibes de La Cámpora que cruzás en campaña te encaran con el discurso nacional y popular con los Ray Ban puestos. Son incoherentes.
- ¿Qué creés que hizo mal el gobierno para llegar a esta elección tan pobre en comparación a 2011?
- La filosofía del enfrentamiento. Eso de que “lo que yo hago está bien y lo tuyo está mal”, porque sí y sin mantener la coherencia. Si no estoy a favor del matrimonio igualitario, me tildan de homófobo los mismos que después se ríen de los homosexuales. Han hecho cosas muy buenas, pero el enfrentamiento es fuerte. Trazaron una línea y te colocan de un lado o del otro. Mientras la gente te reclama seguridad, te meten el conflicto con Clarín hasta en los partidos de fútbol. Ahora meten en la agenda la inseguridad. Se acordaron tarde, se les escapó la tortuga. Y a nivel municipal…está bien, la bonarense no es responsabilidad de los municipios, es de la Provincia, pero está en la voluntad del Intendente ponerle onda y recursos. Centros de monitoreo, mejorar la iluminación, señalizar, asignar recursos. En Quilmes no se puede exigir que se haga algo que está por encima de las responsabilidades, cuando ni siquiera se cumple con lo que se tendría que cumplir. Falta planificación y se gestiona con el votómetro.
- ¿Cómo te ves en 2015?
- Impulsando un candidato a intendente de nuestra agrupación y con la tranquilidad de haber hecho lo que tenía que hacer durante mis primeros dos años de concejal. De haber solucionado problemas que no podría resolver si no participo.
Villa Argentina
De mi autoría, publicado originalmente en Relato del Presente, el 10 de septiembre de 2013.
“Hoy están acá junto a Dios, porque esto es un milagro, un milagro que hemos hecho nosotros.”
Hermana Cristina, Iglesia del Néstor de los Últimos Días. Barracas, 9/9/2013.
Muchos se emocionaron con la presencia de la Presi. Es lo más cercano que puede estar una persona de conocer a Dios, ese que te cuentan que cuida por vos, que se preocupa por vos, del que no se sabe bien si es o no el creador de tu mundo de mierda, pero a quien no podés cuestionar, dado que obra de formas misteriosas. Sin embargo, te obligan a adorarlo para obtener la salvación, si pinta, porque te ama. Y en este caso te ama tanto, pero tanto, que te mantiene así, totalmente pobre.
Aún no sabés cuál es tu culpa, si solo tuviste la suerte de nacer acá, pero los miembros de la Iglesia del Néstor de los Últimos Días te convencieron de que sos portador del pecado original, algo así como que todo lo malo que te pasa no es tu culpa, pero es como si lo fuera, dado que cargás sobre tus espaldas los errores de personas que ya no están.
El gobierno dijo que probablemente existieran algunas pequeñas deudas pendientes, y por algún lado había que arrancar. Ahora que ya terminaron con lo vital y esencial en la villa 21, quizás en un futuro puedan abordar los detalles superfluos, esos lujos que nunca están de más, como lograr que la parada de bondi más cercana no quede a veinte cuadras, o que los colectiveros puedan circular por adentro sin perder un dedo en cada viaje.
Hoy es la Secretaría de Cultura la que se instala en la Villa 21, y esperemos que no sea el único caso. Si las instituciones que supuestamente están para modificar las realidades, serán trasladadas a los lugares insignias de las realidades no modificadas por dichas instituciones, para ser coherentes, se debería mudar el ministerio de Economía a alguna cueva de la calle Libertad. Otra buena idea que debería considerarse es la de convertir al ministerio de Floppy Randazzo en una cartera itinerante, a bordo de una formación del ferrocarril Sarmiento. Ya que estamos, al ministerio de Seguridad se lo podría mudar a cualquier aguantadero y colocar oficinas de atención al público en cada puterío. Por último, el ministerio de Defensa se podría instalar en el museo de ciencias naturales, donde las Fuerzas Armadas convivirían con el resto de las especies extintas.
Hablar de los asentamientos precarios es un tema un tanto complejo y peligroso de abordar sin herir susceptibilidades. De todos modos, si empezamos por reconocer que ya no añadimos el término “de emergencia” a la villa, tenemos más de la mitad del camino resuelto.
La existencia de las villas es un buen negocio para el Estado, por eso nadie se calienta en abordarlo. Si las villas resultaran un problema real para la subsistencia de un gobierno, ya habrían sido reguladas. Por el lugar que ocupan, la inmensa mayoría de los asentamientos son inofensivos para los funcionarios, que por lo general viven en barrios más cómodos. Los que se trasladan en helicóptero para ir de Olivos a la Rosada, ni sienten la intranquilidad moral de ver las construcciones -que ningún arquitecto se atrevería a denominar edificio- que asoman entre los barandales de la avenida Lugones cuando empalma con la 9 de Julio.
Una de las grandes paradojas del sistema de recaudación impositiva deriva en que a nadie con poder de decisión real le importe la existencia de una villa, ni siquiera para el cobro de impuestos. Las provincias no recaudan los impuestos municipales, y lo que correspondería al impuesto a la propiedad inmueble, no merece el esfuerzo de convertir el asentamiento en una zona residencial como la gente. Asfaltar calles, construir escuelas en proporción a la cantidad de alumnos, pagar a los ingratos de los docentes, establecer una comisaría y su dotación, no son costos que puedan recuperarse con recaudación de impuestos en lo que dura una gestión. Por su parte, al Estado Nacional le da exactamente igual: los habitantes de las villas pagan el mismo impuesto al consumo que los vecinos de Puerto Madero, cada vez que dejan el 21% de IVA en la compra de un jabón de tocador.
Los asentamientos precarios no siempre tuvieron inicios de ocupación ilegal. El primero que se recuerde, existió en la década del ´30 y fue creado por el mismísimo gobierno nacional, quien no sólo permitió la permanencia de inmigrantes que huían del hambre de Polonia, si no que cedió treinta vagones de tren para que vivieran como pudieran. Para darle un tinte menos trágico, el asentamiento se llamó “Villa Esperanza”. Si bien fue demolida unos años después, el terreno ya era tentador. Hoy es la villa 31.
La denominación Villa Miseria se la debemos al escritor Bernardo Verbitsky -padre de Horacio- que a principios de los años cincuentas escribió unos textos sobre los asentamientos en el desaparecido diario Noticias Gráficas. Tiempo más tarde, quedaría inmortalizado en su libro “Villa Miseria también es América”. Algunos intentaron poner un dejo de esperanza al denominarlas villas de emergencia, con lo que intentaban no cerrar la ventana a una chance de mejora social: era una situación de emergencia, se estaba de paso. Durante años funcionó así, en muchos casos. En las últimas décadas, los únicos que logran movilidad social ascendente habiendo nacido en una villa, son los futbolistas que llegaron a jugar en primera, los punteros y los narcos.
A mi humilde entender, el surgimiento de la cultura villera fue de las peores cosas que le pudo pasar a los habitantes de las grandes urbes argentinas -y esto incluye a los propios villeros- en cuanto a consciencia social refiere. La aceptación de la existencia de un otro radicalmente distinto al que se teme y desprecia, pero del que se consume su cultura por moda; un extraterrestre que habita en el Área 51 que se encuentra tras la terminal de micros en Retiro, o en Villa La Antena de La Matanza. El sentimiento de temor y desprecio es recíproco: así como muchos piensan que el villero no es un tipo que nació y creció en una realidad de mierda, sino que es un humanoide prescindible, muchos de ellos no pueden comprender de manera lógica la relación herencia-trabajo-poder adquisitivo de los demás estratos sociales.
La aceptación de la cultura villera como un elemento colorido del gen argentino, también acarrea políticas pedorras y deshumanizantes, curiosamente propulsadas y defendidas por gente que se define progresista y que a la villa va para sentirse mejor persona. La mayoría de las medidas aplicadas son para mantener a los villeros bien dentro de sus barrios. Suponer que armar un ciclo de películas de la villa coloca a la misma en plano de igualdad con los demás barrios residenciales, es prácticamente insultante. Si nos sacan la posibilidad del afuera, todos creeremos que nuestra realidad es inmodificable.
Tanto que se habla de la movilidad social ascendente, nadie tiene en cuenta el deseo de querer otra realidad para nosotros y nuestros hijos. Nadie cambiaría su realidad si no deseara otra. Obviamente, para desearla primero hay que conocerla. Y para no mandarnos cagadas, hay que saber cómo alcanzar esa realidad deseada. ¿O acaso todavía debemos creer que nuestros abuelos vinieron a la Argentina sólo porque huían del hambre? Si no hubieran sabido que acá podían estar mejor, ni se habrían acercado al puerto.
Ya que hablamos de la Villa 21-24 -La Zavaleta, para los íntimos- alguien debería considerar que muchos padres buscan colocar a sus hijos en escuelas que se encuentren fuera de la villa, a pesar de existir varios establecimientos de educación inicial, primaria, media, y hasta una escuela de formación laboral que subsiste en parte por los aportes del gobierno de la Ciudad, y otro tanto por donaciones privadas.
Son las ganas del afuera, el deseo de que los hijos tengan una vida mejor que aquella que les toco a sus padres. Para ello, tienen que saber que existe una vida mejor, para que el deseo los movilice. En sus televisores ven los mismos comerciales que cualquiera de nosotros, y al no ser marcianos, quieren comprar las mismas cosas que nosotros. Sin embargo, al igual que nosotros, el deseo del consumo no es igual al del progreso. Nosotros podemos llegar a hipotecar la casa y el futuro de nuestros hijos sólo porque se nos antojó algo que no podemos pagar. El que no tiene qué hipotecar, igualmente buscará la forma de satisfacer su deseo consumista. Nosotros podríamos tener una vida mejor, sólo que no la podemos pagar. Los más humildes podrían tener una vida mejor, pero no saben que pueden conseguirlo. Esto es algo que horroriza a cualquier progre que se precie de tal, dado que si el más humilde pretende dejar de serlo, ya no tendrían sentido las políticas limosneras y deberían buscar la forma de emparejar hacia la cultura productiva. Y hacer cosas productivas es algo que escapa de la cosmovisión de la cofradía de los ensayistas.
Una villa se puede urbanizar. Pero si se mantiene el culto a la marginalidad misógina y delincuente, en la que el cuánto valés se mide con la escala Motomel, y donde ser madre a los 14 y abuela a los 28 es la única contribución a la sociedad que se tiene al alcance de la mano, será en vano. El problema no es sólo la villa, si no la marginalidad. Y si esto no fuera así, el complejo habitacional Ejército de los Andes no sería conocido como Fuerte Apache.
La historia reciente demuestra que todas aquellas políticas que se venden como inclusivas, en su mayoría son discriminatorias, y para muchos está bien que sea de ese modo, en una actitud ligada a un trauma emocional que genera la necesidad de sobreproteger al otro sin enseñarle a protegerse solo. No vaya a ser cosa que la movilidad social ascendente derive en que los necesitados dejen de necesitarlos y terminen compitiendo por sus puestos de trabajo.
“Este es apenas uno de los misterios de la economía marginal en las ciudades latinoamericanas, un misterio que los planificadores, ya sean desarrollistas, keynesianos, friedmanianos o marxistas, prefieren no enfrentar. La marginalidad es el moderno e implacable Waterloo de capitalistas, tecnócratas, dictadores y hasta revolucionarios”.
La Calcutización de las ciudades latinoamericanas. Ted Córdova Claure. 1984
Martes. Sin cambio de paradigmas culturales, la realidad social será idéntica, sólo que tendrá paredes con revoque y techo con cielorraso.
miércoles, 21 de agosto de 2013
Es el Peronismo, estúpido (*)
(*) De mi autoría, publicada originalmente en Relato del Presente, el 12 de agosto de 2013.
Fiesta cívica. La jornada se llevó con calma y la pasión por los comicios llegó a extremos tales que, en un cuarto oscuro de Quilmes, un votante llegó a consumar su amor por la democracia. En capital se pudo apreciar que la revolución es posible cuando un joven -que al inicio de la década ganada jugaba con plastilina en salita roja- le retiro el saludo a Mauricio Macri, en un gesto que emocionó hasta las lagrimas a los que sueñan con un mundo monotributista y de licitaciones directas sobrefacturadas, y que seguramente quedará inscripto en la historia de los valientes, junto al rebelde desconocido de Tiananmen.
Nada fuera de lo habitual: algunos preguntaban donde podían canjear la consumición del troquel de la votación, otros puteaban por el boludo que demoraba toda la fila para que el nene pueda meter el sobre en la urna, un titán de la instrucción cívica quería denunciar que no estaban las boletas de Cristina, y los presidentes de mesa eran capaces de entregar sus cuerpos a cambio de un pebete de jamón y queso.
Llegaron las 18,00 horas y, mientras aparecían los primeros números de los boca de urna, a Amado Boudou le abrieron la puerta del despacho y le devolvieron la libertad, convirtiéndose en el primer desaparecido en democracia que aparece sano y salvo. En Tigre festejaban, Luis D’Elía sostenía que el kirchnerismo había dado una paliza a nivel nacional, Marcelo Bonelli insistía en llamar Insuralde al candidato del kirchnerismo en provincia, Pino Solanas preguntaba a qué hora llegaba el chasqui con los telegramas de los territorios nacionales, y Daniel Filmus celebraba haber ganado cómodo una partida de Candy Crush.
Cristina festejó que ganaron a nivel nacional y que a Insaurralde “antes lo conocía sólo el 20% y miren la elección que hizo.” Si bien algunos se preguntaban si daba para celebrar un increible aumento de 9 puntos con todo el aparato del Estado a favor y hasta una foto con el Papa, la Presi prosiguió atacando a las promesas de los candidatos. Al respecto, nos avisó que no esperemos que solucione la inseguridad ni el 82% móvil para los jubilados, porque no le gusta prometer cosas que sabe que no va a hacer, con lo cual uno termina preguntándose si el eslogan de campaña se refería a elegir seguir haciendo plata. Luego del lapsus de honestidad brutal, Cris dijo que en la gestión han hecho muchas cosas que durante las campañas no dijeron que harían -en Comodoro Py están los registros, les llaman causas penales- y que ningún argentino puede decirle que no hizo lo que prometió.
Con anécdotas tales como el Wi-Fi gratuito para todo el país, o la vuelta de la Fórmula 1, o el tren a Uruguay, o el tren bala, supuse que se refería sólamente a las promesas de campaña, esas que figuran en la plataforma electoral del Frente para la Victoria. Sin embargo, al chusmear la plataforma me encontré con la reforma del sistema de salud, los 220 días de clases al año, la eliminación de la lista sábana, la transparencia en los servicios públicos -incluye transporte- y la lucha contra la corrupción y el delito.
Más allá de estos pequeños detalles, el “no me pidan que me ponga a laburar justo ahora” de Cristina está bien en sintonía con lo sostenido por la inmensa mayoría de los kirchneristas de a pie, esos que creen que los pobres de la ciudad de Buenos Aires son culpa de Macri y los del conurbano son implantados por los alienígenas: no son responsables de nada que pueda salir mal.
En este orden de cosas, no falta nunca el iluminado que refiere que la inflación no existe, pero si existiera, sería exclusiva responsabilidad de los comerciantes, que la culpa de la inseguridad es de los jueces y no de los legisladores que sancionan las leyes para que sean aplicadas por los jueces, o que el único dólar que sube es el ilegal que consumen los cipayos que quieren ahorrar en moneda extranjera como sostiene el compañerazo Amado Boudou desde el Comando Revolucionario Madero Center.
Las valijas fueron una operación orquestada por la CIA, los trenes chocan por culpa de los maquinistas/neoliberales (tachar lo que no corresponda), los cortes de luz son porque alguien bajó una palanca, las villas crecen porque los pobres ahora pueden comprar cemento y ladrillos, Cristina hizo su fortuna como exitosa abogada, y como exitosa abogada jamás ejecutó una hipoteca con la 1050. Nada malo pasa. Si pasa, es un invento de las corporaciones de los medios. Si es demasiado evidente, nunca jamás será responsabilidad de Cristina. Y si todos los cañones apuntan a la Presi, mejor acusar a los que ponen palos en la rueda (ver punto 2: Si es demasiado evidente…).
No existe ningún plan exitoso que remonte una elección si el peronismo ya tomó la decisión de que el tiempo se acabó. Aún con la caducidad de la personería jurídica y sin sello partidario, hay un aspecto del Partido Justicialista que funciona como si fuera la comisión directiva de la mayor de las multinacionales, en las que el pibe de oro será el mesías, el salvador, el más mejor, el barrilete cósmico, siempre y cuando garantice que no se altere el estilo de vida del aparato. Se lo puede aplaudir, hacerle creer que nunca hubo ni habrá nadie igual e incluso que es mejor que Perón, hasta que aparezca alguien que pueda prometer un nuevo período de tranquilidad en el estilo de vida. Si es peronista de ley, mejor, aunque ya está claro que no es un factor excluyente.
Salvo escasísimas excepciones, lamento informar que es así: en aquellos lugares en los que el kirchnerismo perdió, fue culpa de los anticuerpos del peronismo. Y mientras alrededor de Cristina piensan en cómo remontar de acá a octubre, en el resto del peronismo ya están rosqueando para ver cuáles cargos ocuparán a partir de 2015.
Lunes. Por las dudas, en octubre llevá a votar todo aquel que sepas que no lo hizo ayer.
lunes, 12 de agosto de 2013
Entrevista a Gerónimo Venegas: "Massa es más de lo mismo" (*)
(*) Entrevista que realicé a Gerónimo Venegas y que fuera publicada por Perfil.com el 5 de agosto de 2013.
Entrada la noche del viernes, la calle Reconquista convierte al oficinista en habitué de los bares que allí mismo se encuentran. Por el edificio del gremio de los trabajadores rurales parecieran no enterarse de que ya arrancó el fin de semana. En la oficina del cuarto piso un hombre alto, calvo, de piel curtida y una postura que delata haber crecido entre las labores del campo, atiende dos teléfonos al mismo tiempo mientras conversa con sus colaboradores. El lugar parece una exposición de historia peronista: un busto de Lorenzo Miguel, cuadros de Juan Domingo Perón con uniforme militar, otros de una Eva Duarte sonriente, monturas, algunos sables, estribos. “Muchas de estas cosas pertenecieron al General”, acotaGerónimo Venegas, “excepto esto, que es una réplica del original”. Se refiere al bastón de mando presidencial que utilizó Perón durante su tercer gobierno y que Juan Carlos Pallarols regaló al líder sindical.
Podría creerse que "el Momo" no necesita del agotador ritmo de una campaña electoral. A los 71 años, mientras permanece al frente de un gremio numeroso y oficia de Secretario del Interior de la Confederación General del Trabajo, Venegas creó un partido político –FE- y planea llegar a Diputado.
-Es por impotencia. Por eso me metí en las elecciones, por la impotencia de ver los mismos farsantes políticos que dicen una cosa y hacen otra. Me desespera saber que hay que aguantar dos años y después otros cuatro años más. Hay que cambiar, poner lo mejor de nosotros, formar instituciones, ganar elecciones y cambiar la situación.
-¿Por qué apoyó a Néstor Kirchner en la campaña de 2003?
-Porque soy un peronista disciplinado, de los que aprendieron de Perón que siempre hay que acatar lo que manda la conducción del Congreso Nacional del partido. En ese momento, el Congreso dictaminó que se apoyaría al candidato que eligiera –el entonces Presidente-Eduardo Duhalde. Él eligió a este personaje y lo acompañé, no porque fuera Kirchner, si no por que me comprometí a respetar la voluntad del Congreso. Al poco tiempo, me entrevisté con Kirchner, quien me dijo “te noto preocupado”. Le dije que sí, porque trabajamos para ganar un país, no una interna. Me dijo que no habría internas, pero con el Frente Para la Victoria enfrentó al justicialismo provincial y ganó. Lo aceptamos, y al tiempo les ganamos sin partido, colgados de Unión-PRO. Mauricio Macri se quedó con su partido y nosotros quedamos en el aire. Si hubiéramos tenido una estructura, habría sido otra cosa. Hoy puede ser otra cosa, dado que tenemos institución y el PJ ni siquiera tiene personería.
-Por entonces apoyó la lista de Felipe Solá, Macri y Francisco De Narváez y ahora no coincide con Hugo Moyano en apoyar al Colorado. ¿Qué pasó en el medio?
-Pasó que conocí a De Narváez. Cuando le dije a Moyano de conformar un frente, me dijo que había que hablar con De Narváez. Sergio Massa y De Narváez son más de lo mismo. Creo que hay más honestos que deshonestos, y a los honestos hay que representarlos, porque muchos no participan de la política. Me considero un tipo honesto, de trabajo y que puede sumar a mucha gente que está harta del gobierno, que no soporta la pobreza, la inflación. Tenemos un país en el que un trabajador debería tener su propia vivienda, mantener a la familia y darles una educación aceptable a sus hijos, tan solo con su salario, lo que no se está dando. Moyano es dueño de ir con De Narváez y yo soy dueño de no ir y quedarme con el peronismo de la provincia. No voy a cambiar, tengo doble responsabilidad, no sólo como peronista, sino porque Buenos Aires es la cuna del peronismo, donde nacieron Perón y Evita.
-¿Y como viene esa campaña?
- Bien. Vamos a ser sorpresa en la provincia de Buenos Aires. Estamos ganando adeptos, más allá de la novedad del partido y que hace poco que tenemos la personería jurídica. Nos estamos instalando. Nos van a votar los jubilados, los peronistas, los trabajadores, los productores del campo. Tenemos un gremio muy importante y muchos gremios que saben quién soy, lo que me hace creíble.
-Por su relación con los productores, se lo ha acusado de estar más con la patronal que con el trabajador
-Tengo una muy buena relación con el sector, que se vio fortalecida cuando salí a defender la producción en el conflicto de la –resolución- 125. En ese entonces me fui de la mesa directiva de la CGT, después de decirle a mis compañeros de otros gremios que los únicos que tenían las espaldas para mediar en el conflicto era la Confederación. La mayoría creyó en acompañar a Kirchner y yo me fui a la calle a defender la fuente de trabajo de mi sector. Discutimos salarios y, por mejor relación que tengamos, estoy con mis trabajadores, defendiéndolos íntegramente. Cuando estuve preso se movilizaron pidiendo mi libertad. Por algo será. Vamos a discutir salarios este mes. Al principio entendimos que con un 27% estábamos por encima de la inflación. Ahora que anunciaron que julio tuvo 3%, calculamos que la anual será del 36% y habrá que replantear el aumento. Si el gobierno pensara más en producir que en recaudar, sería otra la situación. Pero si no dejamos producir y a cambio fabricamos pesos con la maquinita de emitir, la inflación seguirá devorando el mercado interno. La inflación te lleva puesto.
-Por estos días, varios medios rumorearon que usted se bajaría para sumarse al espacio de Sergio Massa.
-Que se sumen ellos al espacio de Massa, si quieren. Yo cumplo con mi palabra, cuando prometí a quienes padecen a este gobierno que competiría por ganar una banca. Hablaría mal de mí si diera un paso atrás o si apoyara a Massa. Él es una estrategia del gobierno para que la gente crea que le gana al kirchnerismo, cuando es más de lo mismo. No hay que equivocarse.
-¿Y Scioli?
-Scioli no gobierna la provincia, se la administra la Nación. Tiene una provincia que genera el 46% del PBI y así y todo está de rodillas. Paga los sueldos cuando llora un poco y el gobierno le da la plata. El gobierno usó a Scioli para que aumente los impuestos provinciales, él se quedó con 500 mil pesos y el gobierno nacional se llevó 2500 millones con el mismo impuesto. Todo lo que diga Cristina él lo cumple.
-¿Le quedan amigos en el kirchnerismo?
-Si es kirchnerista, no puede ser amigo mío. El daño que le han hecho al país no tiene perdón. Tuve una infancia de extrema pobreza y sé de lo que hablo. Es imperdonable que después de diez años con crecimiento al 8 o 9% no hayan solucionado estas situaciones, que haya chicos que directamente nacen desnutridos. Es imperdonable todo esto. Ojo, no odio a nadie, pero a los kirchneristas no los quiero.
-¿Cuántas chances hay de que se reunifique la CGT?
-Todas. El gobierno nos terminará unificando. El movimiento obrero necesita un gran debate y lavar la ropa sucia adentro. La mejor oferta para los trabjadores es la unificación. Tendremos un debate en algún momento y nos unificaremos. Hay dirigentes que ya pasaron por la picadora y tendrán que alejarse de sus gremios. Hemos tenido dirigentes leales que perdieron la vida por la causa de los trabajadores, como José Ignacio Rucci. En honor a él, a Lorenzo Miguel y a Saúl Ubaldini, nos tenemos que juntar, debemos volver a levantar las banderas de las 62 organizaciones y ponerlas en marcha.
-¿Cuáles son sus proyectos a presentar en el Congreso?
-El primero será un proyecto de coparticipación federal para que las provincias puedan tener autonomía. Esto quiere decir que no estén presas del poder político de turno. Las industrias regionales están desvastadas. El caso de Nucette, una empresa olivícola emblemática, pidiendo por televisión que se les abra el mercado porque la industria está quebrada, son cosas que no se pueden permitir. Con una nueva coparticipación, las provincias serán autónomas y podrán solucionar estas cosas. Al mismo tiempo, tenemos un proyecto para producir energía en el país. Tenemos recursos gasíferos inmensos y cuando llega el frío, hay que producir menos. Nuestro país tiene para producir en cantidad y no a media máquina. Si se sanea la economía y se vuelve a la cultura del trabajo, la inseguridad también desaparece. Es impresionante la cantidad de jóvenes que no tienen posibilidad de trabajo ni sus padres pueden contenerlos.
Sobre la mesa se encuentra una matrioska con un dibujo de Cristina Kirchner. Al preguntarle por la misma, Venegas la toma y empieza a abrirla.
-Cristina es la responsable de la inseguridad, de la inflación de la corrupción, y la pobreza. Si la abrís –asoma la figura de Sergio Massa- tenés otro personaje, que consumió la política de este gobierno por diez años y hoy quiere ser el salvador, llevando a kirchneristas paladares negro dentro de su lista. Dentro de Massa -saca una figura de Daniel Scioli- tenés a un hombre que estuvo arrodillado diez años y que quiere ser presidente, con la colaboración de este otro personaje –dentro de Scioli, se encuentra la figura de De Narváez- quien tiene un compromiso con Scioli para poder quedarse con la gobernación de la provincia en 2015. Cuando lleguen a la cámara, se juntarán todos.
-¿Usted sostiene que De Narváez y Scioli arreglaron con Cristina?
-Scioli y De Narváez tienen un acuerdo. Uno quiere ser Presidente, el otro Gobernador. De Narváez camina de la mano de (José) Pepe Scioli por toda la provincia. Y esto no puede ser sin la venia de la Presidenta, dado que Scioli no puede ser presidente sin su bendición. Y esto es a cambio de la impunidad de todos estos personajes que empobrecieron al país. Cuando hablan de la década ganada, los únicos ganadores fueron ellos y sus patrimonios, el país perdió.
lunes, 15 de julio de 2013
Entrevista a Laura Alonso "Es la década desperdiciada" (*)
(*) Entrevista que realicé para Perfil.com y que fuera publicada el 19 de julio de 2013.
La diputada nacional Laura Alonso llega al Paseo de la Infanta enfundada en una ropa tan colorida como distinta a la que acostumbra a usar en su trabajo. Una vez dentro del café ubicado bajo uno de los arcos, la legisladora comenta que transita ese espacio tres veces por semana, cuando sale a caminar por el bosque de Palermo. O que eso intenta desde que arrancó la campaña electoral, aunque reconoce que el frío tampoco ayuda mucho a mantener la rutina.
Desde sus inicios en la Franja Morada de la Facultad de Sociales de la UBA en los tempranos noventa, la vida llevó a Laura Alonso a abandonar la dirección de laFundación Poder Ciudadano para saltar al ringside de la política nacional. Con un mandato casi cumplido, hoy busca renovar su banca del PRO, aunque reconoce que, si bien ya tiene experiencia, la ansiedad está.
- Es distinto. Mi contexto es distinto, estoy más metida dentro de la campaña. La vez pasada renuncié a Poder Ciudadano y me llevó un período de adaptación. Cuatro años después es distinta la forma de encarar. Necesito del contacto con la gente y eso te obliga a rendir cuentas, además de escuchar las demandas de los votantes. La campaña es un proceso enriquecedor. No quiero decir que después no se escuche a la gente, pero ahora todo se potencia en un par de meses. La actividad política no es para superhéroes, pero hay momentos de mucha tensión, muy ásperos. Y cuando te encontrás con personas que se acercan para apoyarte, o para traerte una queja, o para decir que no te votan, pero que te valoran, es buenísimo para la parte espiritual.
- ¿Qué fue del aparente acuerdo previo al cierre de listas?
- La estrategia que tuvo el PRO es la que tomó su dirigencia provincial en cada distrito. En la provincia de Buenos Aires, encabezada por Jorge Macri, la estrategia viró y terminó en una suerte de acuerdo distrital para que tres candidatos, que son diputados nacionales, ingresen en la lista del Frente Renovador. Es la primera vez que el PRO tiene representación en los veinticuatro distritos del país. Es parte del crecimiento legal del partido. Ahora también tiene personería jurídica en cada uno de los distritos, lo que nos hace más sustentables en el tiempo.
- Mauricio Macri tiene aspiraciones presidenciales, lo que es tan cierto como que si no llega a la Presidencia, no puede renovar por otro período como Jefe de Gobierno. ¿Asusta?
-Estamos compitiendo en 2013. En este momento la discusión política pasa por las elecciones de octubre, que serán un parte aguas en el que decidiremos si la Argentina apuesta a un futuro superador y alternativo, o si apuesta al pasado. Y el Kirchnerismo es el pasado. Nosotros somos una alternativa y Mauricio es el lider de la alternativa. Creemos que es el indicado para 2015, pero las elecciones que hoy importan son las de ahora.
- ¿Hay perspectiva de formación política y recambio dentro del PRO?
-El primer dato es que es un partido que tiene una amplia participación de veinte a cuarenta años. Tenemos desde una vicejefa (María Eugenia Vidal) hasta legisladores nacionales y funcionarios de primera línea. En la Fundación Pensar se ha trabajado en el desarrollo del debate de políticas públicas y doctrinario. Otro espacio es el de los profesionales, que apunta a aquellos que aportan desde la formación académica, y esto se encuentra desplegado por todo el país. Son distintas puertas de entrada para participar en lo público y en lo político. Hay un recambio muy importante y Mauricio fue inteligente, construyó posibles sucesores. Hoy sentimos que es nuestro máximo referente, y también que hay una generación de jóvenes que ingresó a la política con capacidad, integridad y honestidad. Es el mayor aporte a una política distinta de los últimos diez años.
- Ya que tocás la década ganada…
-Creo que es una década desperdiciada. El kirchnerismo, con un fuerte sesgo autoritario, nos ha hecho perder oportunidades como país. Y con ineficiencia y corrupción nos han hecho desperdiciar una cantidad de recursos públicos de forma nunca vista, dado que nunca se produjo tantos ingresos como en la última década. Potenciaron el problema histórico de la clase política argentina de gestionar mal la abundancia. Siempre sobraron los recursos y siempre tuvimos una muy mala gestión de la abundancia, sea por interrupciones democráticas, otras por erróneas políticas económicas o, como en el caso de la década kirchnerista, una combinación fatal: la impericia del funcionarado político kirchnerista y una profunda corrupción que impacta en infraestructura y servicios públicos. Basta con ir a un almacen o tomarse un tren para comprobarlo. Si hay una gestión porteña que ha tenido obstáculos, ha sido la gestión de Macri. Y sin embargo hicimos mucho, dentro de nuestras posibilidades. Si el gobierno nacional hubiese cooperado se podría haber hecho muchísimo más. No somos egoístas, quizás pecamos de ingenuos. Seguiremos pecando de ingenuos, pero nuestro objetivo es resolver problemas, y la forma es sentarse a dialogar y acordar.
-Si de acuerdos hablamos, Francisco De Narváez sostiene que no hay que dormirse como en 2009 y se debe pelear por los cargos camerales en caso de una victoria.
-Me alegra que Francisco reconozca que durmió en 2009. Porque el primero que dijo que había que disputar la Presidencia de la Cámara de Diputados fue Macri. El vio que ahí había una oportunidad de control parlamentario administrativo de una de las cámaras, ya sea para frenar medidas de corte autoritario, o para marcar agenda parlamentaria. Lamentablemente, Francisco fue uno de los que obturó esa posibilidad. Haciendo honor a la coherencia, me arriesgo a decirte que si la oposición obtiene la mayoría electoral, seremos nosotros, nuevamente, quienes impulsemos esta posibilidad. Es fundamental para generar un escenario de bloqueo y negociación. Hoy el Congreso es un colador. Nuestra Constitución ha sido pensada para que ningún poder del Estado tenga todo el poder y el Congreso fue pensado para contrapesar el Ejecutivo. Tenemos que ir hacia ese escenario. Cuando hubo mayor control sobre el ejecutivo, siempre nos fue mejor. Incluso sería positivo para la Presidenta que la oposición controle una de las cámaras.
- Entre tus proyectos figura la modificación en el sistema de selección del titular de la AFIP
-También hicimos uno para el titular del Indec y otro para el Procurador General. Si se hubieran aprobado, (Alejandra) Gils Carbó debería haber dado más exámenes para que fuera designada. En la actualidad, la designación de la autoridad y la autonomía de la Afip son muy limitadas y dependientes del Poder Ejecutivo. Esto permitió que Cristina pudiera designar un comisario político para apretar. Tiene que haber audiencia pública, debate legislativo y apertura de impugnaciones. También proponemos que la renovación no sea automática, que se vuelva al mismo proceso de designación y que sea sólo por dos períodos más consecutivos. El mecanismo para la selección de los jueces de la Corte fue impuesto por un Decreto de Néstor Kirchner, a pedido del CELS, Poder Ciudadano, y otras asociaciones en un documento que se llamó “Una Corte para la Democracia”. Y si tan bien anduvo la Corte, es porque el proceso es público y abierto a la opinión de la ciudadanía y control de los colegios de profesionales. Las remociones también tienen que ser abiertas. Hay que rediseñar las instituciones. Si no queremos quemarnos con otro Echegaray, es importante empezar la discusión de los procesos de selección.
- ¿Qué son los proyectos de derogaciones?
- Presenté varios proyectos de derogación: ley antiterrorista, superpoderes presupuestarios o de la ley de decretos, que como funciona hoy en día, permite que los decretos queden siempre vigentes, sin importar la opinión del Congreso. También hay un proyecto para frenar el abuso de la Cadena Nacional. O sea, todos proyectos que tienen que ver con abusos de presupuestos, instituciones y avasallamiento a otros poderes del Estado. Increiblemente, el único archivo con el cual la Dirección de Informática de la Cámara de Diputados tuvo problemas para dar a publicidad en la página web, es el de derogaciones.
- ¿Hay onda con otros diputados para acompañar esos proyectos?
- Sé que hay onda. En el caso de la ley antiterrorista, Victoria Donda también presentó su proyecto de derogación. Es necesaria una ley que no vaya en contra de las libertades individuales. Por ejemplo, es de una gravedad extrema que se plantee que un informe periodístico atenta contra las instituciones. Me asusta. Así como el gobierno te aplica la ley de abastecimiento si no hay un producto en el supermercado, el gobierno te aplica la ley antiterrorista para aleccionar. Se lo pueden aplicar a un periodista o a (el líder de la comunidad Qom) Felix Díaz.
- Resulta contradictorio que al hablar de recortes a las libertades individuales, se trate del mismo gobierno que promovió la sanción de la ley que permitió el matrimonio igualitario.
- El matrimonio igualitario, a la larga o a la corta, con o sin ley, hubiera sido habilitado por la Corte Suprema. El kirchnerismo vio una oportunidad para usar una causa y enarbolarla, como utilizaron la de los Derechos Humanos. La primera autora del proyecto es la socialista Silvia Augsburger. En todos sus años de legisladora, Cristina nunca apoyó ni presentó un proyecto que apuntara al matrimonio igualitario. Lo importante es que la ley se aprobó transversalmente. Hubo kirchneristas que se ausentaron y hubo otros diputados del Frente para la Victoria que votaron con asco. El 40% del bloque del PRO que votó a favor, lo hizo convencido. Hoy la ciudad de Buenos Aires otorga el DNI sin problemas a las personas que quieren cambiar de identidad de género y en tres hospitales de la Ciudad se puede acceder a los tratamientos para cambio de sexo, algo que no sucede en las provincias administradas por el oficialismo. Cuando hablemos de progresismo, primero hablemos de aplicar las normas y cuánto presupuesto se destina para cumplirlo.
- ¿Cómo convive tu postura a favor del aborto dentro de tu bloque?
- Juliana Di Tullio (diputada del FPV) tiene una postura favorable hacia el aborto y la mayoría de su bloque, no. A mi me pasa lo mismo en mi bloque. Se trata de tener una discusión madura sobre una problemática de las mujeres. Las que más sufren el aborto ilegal son las mujeres pobres, las que tienen dinero pagan y se hacen abortos sin riesgos. Cuando sos pobre, o tenés un hijo o te hacés un mal aborto y te morís, o quedás con daños permanentes. Se trata de discutir lo que ya existe. Es un problema de salud pública que hay que resolver. Si lo legalizamos, cuidamos a miles de mujeres. En el camino hay que aplicar la ley de salud y educación reproductiva en su plenitud, trabajar mucho más en las escuelas y en el territorio, evitar el embarazo no deseado. Si se produce, hay que acompañar a la mujer en la toma de su decisión. Si quiere darlo en adopción, tiene que haber un sistema que permita hacerlo sin que el niño sea institucionalizado. Y si quiere abortar, hay que acompañarla psicológicamente. Tenemos la ley de salud, pero el embarazo es cada vez más alto. Tenemos aborto no punible, y es cada vez más difícil aplicarlo. Si hay un fallo de la Corte, hay que cumplirlo.
- ¿En caso de renovar, cuál es tu agenda para un nuevo mandato?
- Calidad institucional. Más allá de que logramos media sanción en varios proyectos, como el de acceso a la información, y el del consejo de la magistratura, se perdió estado parlamentario y el Senado no los trató. Insistiré en esta agenda, en un proyecto de huella de carbono, que tiene que ver con la cuestión ambiental, y todo lo vinculado con entes de organismos de control. Hay un fracaso y hay que estudiar si hay que rediseñarlos o sólo aplicar la ley para evitar desastres. También trabajar acompañar a la agenda del colectivo gay que es bastante amplia, y algunas cuestiones vinculadas a la política económica y las derogaciones de las leyes que han ido en desmedro de la calidad institucional. En los próximos meses estoy segura que habrá varios falles que declaren inconstitucionales distintas leyes, como la de las cautelares.
-¿Hay perspectivas de algún juicio político?
- Si la oposición logra la presidencia de la Cámara, quienes pueden tener complicaciones con una acusación de juicio político el año próximo son Amado Boudou y Julio de Vido. Creo que una presidencia opositora y otra presidencia de la comisión de juicio político en manos de la oposición, podrían poner en camino de una acusación a estos funcionarios con seguridad. Están cerca del juicio. Si la voluntad de la ciudadanía es lograr las acusaciones, es necesaria una catarata de votos opositores y luego será cuestión de acuerdos políticos.
-¿Que te jodió tanto del "callate atorranta"?
- El callate. Lo cierto es que fue muy tensionante, una situación híper violenta y de agresión. Pedí disculpas, pero me sentí agredida por este mini Moreno parlamentario, que tiene una gestión pésima legislativa y que merece todo mi repudio. Si bien pedí disculpas, fue una actitud humana. Tengo sangre y reaccioné frente a la agresión. Si no gustó, lo lamento. Igualmente, queda claro qué valores representa (Andrés "El Cuervo") Larroque. Y si bien, a veces, somos ingenuos políticamente, también tenemos valores. Nacimos prácticamente en democracia, y me resulta doloroso que un diputado de mi generación se maneje de la forma en que se maneja y me genera tristeza. En Larroque el aprendizaje democrático ha sido nulo. Argentina no necesita Larroques, necesita diálogos y concensos. El cobarde de Larroque jamás pidió disculpas. Ninguna de las personas que rodean a Larroque merece mi respeto. Los patoteros volvieron con los "Batatas" de Cristina, como Moreno o Larroque, que se la agarran con las mujeres y luego se comen los mocos.
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