miércoles, 21 de agosto de 2013

Es el Peronismo, estúpido (*)

(*) De mi autoría, publicada originalmente en Relato del Presente, el 12 de agosto de 2013. 

Fiesta cívica. La jornada se llevó con calma y la pasión por los comicios llegó a extremos tales que, en un cuarto oscuro de Quilmes, un votante llegó a consumar su amor por la democracia. En capital se pudo apreciar que la revolución es posible cuando un joven -que al inicio de la década ganada jugaba con plastilina en salita roja- le retiro el saludo a Mauricio Macri, en un gesto que emocionó hasta las lagrimas a los que sueñan con un mundo monotributista y de licitaciones directas sobrefacturadas, y que seguramente quedará inscripto en la historia de los valientes, junto al rebelde desconocido de Tiananmen.
Nada fuera de lo habitual: algunos preguntaban donde podían canjear la consumición del troquel de la votación, otros puteaban por el boludo que demoraba toda la fila para que el nene pueda meter el sobre en la urna, un titán de la instrucción cívica quería denunciar que no estaban las boletas de Cristina, y los presidentes de mesa eran capaces de entregar sus cuerpos a cambio de un pebete de jamón y queso.
Llegaron las 18,00 horas y, mientras aparecían los primeros números de los boca de urna, a Amado Boudou le abrieron la puerta del despacho y le devolvieron la libertad, convirtiéndose en el primer desaparecido en democracia que aparece sano y salvo. En Tigre festejaban, Luis D’Elía sostenía que el kirchnerismo había dado una paliza a nivel nacional, Marcelo Bonelli insistía en llamar Insuralde al candidato del kirchnerismo en provincia, Pino Solanas preguntaba a qué hora llegaba el chasqui con los telegramas de los territorios nacionales, y Daniel Filmus celebraba haber ganado cómodo una partida de Candy Crush.
LuiggiA las 21,00 horas apareció Floppy Randazzo a tirar los primeros parciales y empezaron a hablar los candidatos, todos menos Cristina, que esperó hasta las 23,30 para aparecer rozagante, acompañada de Randazzo, Filmus, Martín Insaurralde, Julián Domínguez, Daniel Scioli, Juan Cabandié y Boudou. Si bien la monada le gritaba a Cristina que ahí estaban los pibes para la liberación, los resultados daban a entender que deberían comunicárselo al resto del país: perdieron en quince provincias, incluídas Córdoba -ni llegaron al podio-, Santa Fe, Santa Cruz y Buenos Aires, donde sacaron un millón y medio de votos menos que en las últimas elecciones.
Cristina festejó que ganaron a nivel nacional y que a Insaurralde “antes lo conocía sólo el 20% y miren la elección que hizo.” Si bien algunos se preguntaban si daba para celebrar un increible aumento de 9 puntos con todo el aparato del Estado a favor y hasta una foto con el Papa, la Presi prosiguió atacando a las promesas de los candidatos. Al respecto, nos avisó que no esperemos que solucione la inseguridad ni el 82% móvil para los jubilados, porque no le gusta prometer cosas que sabe que no va a hacer, con lo cual uno termina preguntándose si el eslogan de campaña se refería a elegir seguir haciendo plata. Luego del lapsus de honestidad brutal, Cris dijo que en la gestión han hecho muchas cosas que durante las campañas no dijeron que harían -en Comodoro Py están los registros, les llaman causas penales- y que ningún argentino puede decirle que no hizo lo que prometió.
Con anécdotas tales como el Wi-Fi gratuito para todo el país, o la vuelta de la Fórmula 1, o el tren a Uruguay, o el tren bala, supuse que se refería sólamente a las promesas de campaña, esas que figuran en la plataforma electoral del Frente para la Victoria. Sin embargo, al chusmear la plataforma me encontré con la reforma del sistema de salud, los 220 días de clases al año, la eliminación de la lista sábana, la transparencia en los servicios públicos -incluye transporte- y la lucha contra la corrupción y el delito.
Más allá de estos pequeños detalles, el “no me pidan que me ponga a laburar justo ahora” de Cristina está bien en sintonía con lo sostenido por la inmensa mayoría de los kirchneristas de a pie, esos que creen que los pobres de la ciudad de Buenos Aires son culpa de Macri y los del conurbano son implantados por los alienígenas: no son responsables de nada que pueda salir mal.
En este orden de cosas, no falta nunca el iluminado que refiere que la inflación no existe, pero si existiera, sería exclusiva responsabilidad de los comerciantes, que la culpa de la inseguridad es de los jueces y no de los legisladores que sancionan las leyes para que sean aplicadas por los jueces, o que el único dólar que sube es el ilegal que consumen los cipayos que quieren ahorrar en moneda extranjera como sostiene el compañerazo Amado Boudou desde el Comando Revolucionario Madero Center.
Las valijas fueron una operación orquestada por la CIA, los trenes chocan por culpa de los maquinistas/neoliberales (tachar lo que no corresponda), los cortes de luz son porque alguien bajó una palanca, las villas crecen porque los pobres ahora pueden comprar cemento y ladrillos, Cristina hizo su fortuna como exitosa abogada, y como exitosa abogada jamás ejecutó una hipoteca con la 1050. Nada malo pasa. Si pasa, es un invento de las corporaciones de los medios. Si es demasiado evidente, nunca jamás será responsabilidad de Cristina. Y si todos los cañones apuntan a la Presi, mejor acusar a los que ponen palos en la rueda (ver punto 2: Si es demasiado evidente…).
y buehAnte este panorama, tiene lógica que se les caiga la estantería y cuesta creer que Cristina aún no se dé cuenta en cuál fue el motivo, a pesar de repetir una y otra vez que ella garantiza la gobernabilidad. Nunca se avivó de que en este país, independientemente de la economía, la gobernabilidad la garantizan dos factores: una buena relación con el aparato del PJ y los sindicatos contentos. A los sindicalistas se los puso de culo y a la mayoría de los peronistas los relegó y los reemplazó por pendejos engreídos, un banquero marxista, un filósofo de Carta Abierta, el hijo de Estela de Carlotto, exfuncionarios de la Alianza, piqueteros y al póker de ases de las derrotas electorales, Daniel Filmus, quien en un par de meses obtendrá el pentacampeonato de fracasos en las urnas.
No existe ningún plan exitoso que remonte una elección si el peronismo ya tomó la decisión de que el tiempo se acabó. Aún con la caducidad de la personería jurídica y sin sello partidario, hay un aspecto del Partido Justicialista que funciona como si fuera la comisión directiva de la mayor de las multinacionales, en las que el pibe de oro será el mesías, el salvador, el más mejor, el barrilete cósmico, siempre y cuando garantice que no se altere el estilo de vida del aparato. Se lo puede aplaudir, hacerle creer que nunca hubo ni habrá nadie igual e incluso que es mejor que Perón, hasta que aparezca alguien que pueda prometer un nuevo período de tranquilidad en el estilo de vida. Si es peronista de ley, mejor, aunque ya está claro que no es un factor excluyente.
Salvo escasísimas excepciones, lamento informar que es así: en aquellos lugares en los que el kirchnerismo perdió, fue culpa de los anticuerpos del peronismo. Y mientras alrededor de Cristina piensan en cómo remontar de acá a octubre, en el resto del peronismo ya están rosqueando para ver cuáles cargos ocuparán a partir de 2015.
Lunes. Por las dudas, en octubre llevá a votar todo aquel que sepas que no lo hizo ayer.

lunes, 12 de agosto de 2013

Entrevista a Gerónimo Venegas: "Massa es más de lo mismo" (*)

(*) Entrevista que realicé a Gerónimo Venegas y que fuera publicada por Perfil.com el 5 de agosto de 2013.

Entrada la noche del viernes, la calle Reconquista convierte al oficinista en habitué de los bares que allí mismo se encuentran. Por el edificio del gremio de los trabajadores rurales parecieran no enterarse de que ya arrancó el fin de semana. En la oficina del cuarto piso un hombre alto, calvo, de piel curtida y una postura que delata haber crecido entre las labores del campo, atiende dos teléfonos al mismo tiempo mientras conversa con sus colaboradores. El lugar parece una exposición de historia peronista: un busto de Lorenzo Miguel, cuadros de Juan Domingo Perón con uniforme militar, otros de una Eva Duarte sonriente, monturas, algunos sables, estribos. “Muchas de estas cosas pertenecieron al General”, acotaGerónimo Venegas, “excepto esto, que es una réplica del original”. Se refiere al bastón de mando presidencial que utilizó Perón durante su tercer gobierno y que Juan Carlos Pallarols regaló al líder sindical.
Podría creerse que "el Momo" no necesita del agotador ritmo de una campaña electoral. A los 71 años, mientras permanece al frente de un gremio numeroso y oficia de Secretario del Interior de la Confederación General del Trabajo, Venegas creó un partido político –FE- y planea llegar a Diputado.
-Es por impotencia. Por eso me metí en las elecciones, por la impotencia de ver los mismos farsantes políticos que dicen una cosa y hacen otra. Me desespera saber que hay que aguantar dos años y después otros cuatro años más. Hay que cambiar, poner lo mejor de nosotros, formar instituciones, ganar elecciones y cambiar la situación.
-¿Por qué apoyó a Néstor Kirchner en la campaña de 2003?
-Porque soy un peronista disciplinado, de los que aprendieron de Perón que siempre hay que acatar lo que manda la conducción del Congreso Nacional del partido. En ese momento, el Congreso dictaminó que se apoyaría al candidato que eligiera –el entonces Presidente-Eduardo Duhalde. Él eligió a este personaje y lo acompañé, no porque fuera Kirchner, si no por que me comprometí a respetar la voluntad del Congreso. Al poco tiempo, me entrevisté con Kirchner, quien me dijo “te noto preocupado”. Le dije que sí, porque trabajamos para ganar un país, no una interna. Me dijo que no habría internas, pero con el Frente Para la Victoria enfrentó al justicialismo provincial y ganó. Lo aceptamos, y al tiempo les ganamos sin partido, colgados de Unión-PRO. Mauricio Macri se quedó con su partido y nosotros quedamos en el aire. Si hubiéramos tenido una estructura, habría sido otra cosa. Hoy puede ser otra cosa, dado que tenemos institución y el PJ ni siquiera tiene personería.
-Por entonces apoyó la lista de Felipe Solá, Macri y Francisco De Narváez y ahora no coincide con Hugo Moyano en apoyar al Colorado. ¿Qué pasó en el medio?
-Pasó que conocí a De Narváez. Cuando le dije a Moyano de conformar un frente, me dijo que había que hablar con De Narváez. Sergio Massa y De Narváez son más de lo mismo. Creo que hay más honestos que deshonestos, y a los honestos hay que representarlos, porque muchos no participan de la política. Me considero un tipo honesto, de trabajo y que puede sumar a mucha gente que está harta del gobierno, que no soporta la pobreza, la inflación. Tenemos un país en el que un trabajador debería tener su propia vivienda, mantener a la familia y darles una educación aceptable a sus hijos, tan solo con su salario, lo que no se está dando. Moyano es dueño de ir con De Narváez y yo soy dueño de no ir y quedarme con el peronismo de la provincia. No voy a cambiar, tengo doble responsabilidad, no sólo como peronista, sino porque Buenos Aires es la cuna del peronismo, donde nacieron Perón y Evita.
-¿Y como viene esa campaña?
- Bien. Vamos a ser sorpresa en la provincia de Buenos Aires. Estamos ganando adeptos, más allá de la novedad del partido y que hace poco que tenemos la personería jurídica. Nos estamos instalando. Nos van a votar los jubilados, los peronistas, los trabajadores, los productores del campo. Tenemos un gremio muy importante y muchos gremios que saben quién soy, lo que me hace creíble.
-Por su relación con los productores, se lo ha acusado de estar más con la patronal que con el trabajador
-Tengo una muy buena relación con el sector, que se vio fortalecida cuando salí a defender la producción en el conflicto de la –resolución- 125. En ese entonces me fui de la mesa directiva de la CGT, después de decirle a mis compañeros de otros gremios que los únicos que tenían las espaldas para mediar en el conflicto era la Confederación. La mayoría creyó en acompañar a Kirchner y yo me fui a la calle a defender la fuente de trabajo de mi sector. Discutimos salarios y, por mejor relación que tengamos, estoy con mis trabajadores, defendiéndolos íntegramente. Cuando estuve preso se movilizaron pidiendo mi libertad. Por algo será. Vamos a discutir salarios este mes. Al principio entendimos que con un 27% estábamos por encima de la inflación. Ahora que anunciaron que julio tuvo 3%, calculamos que la anual será del 36% y habrá que replantear el aumento. Si el gobierno pensara más en producir que en recaudar, sería otra la situación. Pero si no dejamos producir y a cambio fabricamos pesos con la maquinita de emitir, la inflación seguirá devorando el mercado interno. La inflación te lleva puesto.
-Por estos días, varios medios rumorearon que usted se bajaría para sumarse al espacio de Sergio Massa.
-Que se sumen ellos al espacio de Massa, si quieren. Yo cumplo con mi palabra, cuando prometí a quienes padecen a este gobierno que competiría por ganar una banca. Hablaría mal de mí si diera un paso atrás o si apoyara a Massa. Él es una estrategia del gobierno para que la gente crea que le gana al kirchnerismo, cuando es más de lo mismo. No hay que equivocarse.
-¿Y Scioli?
-Scioli no gobierna la provincia, se la administra la Nación. Tiene una provincia que genera el 46% del PBI y así y todo está de rodillas. Paga los sueldos cuando llora un poco y el gobierno le da la plata. El gobierno usó a Scioli para que aumente los impuestos provinciales, él se quedó con 500 mil pesos y el gobierno nacional se llevó 2500 millones con el mismo impuesto. Todo lo que diga Cristina él lo cumple.
-¿Le quedan amigos en el kirchnerismo?
-Si es kirchnerista, no puede ser amigo mío. El daño que le han hecho al país no tiene perdón. Tuve una infancia de extrema pobreza y sé de lo que hablo. Es imperdonable que después de diez años con crecimiento al 8 o 9% no hayan solucionado estas situaciones, que haya chicos que directamente nacen desnutridos. Es imperdonable todo esto. Ojo, no odio a nadie, pero a los kirchneristas no los quiero.
-¿Cuántas chances hay de que se reunifique la CGT?
-Todas. El gobierno nos terminará unificando. El movimiento obrero necesita un gran debate y lavar la ropa sucia adentro. La mejor oferta para los trabjadores es la unificación. Tendremos un debate en algún momento y nos unificaremos. Hay dirigentes que ya pasaron por la picadora y tendrán que alejarse de sus gremios. Hemos tenido dirigentes leales que perdieron la vida por la causa de los trabajadores, como José Ignacio Rucci. En honor a él, a Lorenzo Miguel y a Saúl Ubaldini, nos tenemos que juntar, debemos volver a levantar las banderas de las 62 organizaciones y ponerlas en marcha.
-¿Cuáles son sus proyectos a presentar en el Congreso?
-El primero será un proyecto de coparticipación federal para que las provincias puedan tener autonomía. Esto quiere decir que no estén presas del poder político de turno. Las industrias regionales están desvastadas. El caso de Nucette, una empresa olivícola emblemática, pidiendo por televisión que se les abra el mercado porque la industria está quebrada, son cosas que no se pueden permitir. Con una nueva coparticipación, las provincias serán autónomas y podrán solucionar estas cosas. Al mismo tiempo, tenemos un proyecto para producir energía en el país. Tenemos recursos gasíferos inmensos y cuando llega el frío, hay que producir menos. Nuestro país tiene para producir en cantidad y no a media máquina. Si se sanea la economía y se vuelve a la cultura del trabajo, la inseguridad también desaparece. Es impresionante la cantidad de jóvenes que no tienen posibilidad de trabajo ni sus padres pueden contenerlos.
Sobre la mesa se encuentra una matrioska con un dibujo de Cristina Kirchner. Al preguntarle por la misma, Venegas la toma y empieza a abrirla.
-Cristina es la responsable de la inseguridad, de la inflación de la corrupción, y la pobreza. Si la abrís –asoma la figura de Sergio Massa- tenés otro personaje, que consumió la política de este gobierno por diez años y hoy quiere ser el salvador, llevando a kirchneristas paladares negro dentro de su lista. Dentro de Massa -saca una figura de Daniel Scioli- tenés a un hombre que estuvo arrodillado diez años y que quiere ser presidente, con la colaboración de este otro personaje –dentro de Scioli, se encuentra la figura de De Narváez- quien tiene un compromiso con Scioli para poder quedarse con la gobernación de la provincia en 2015. Cuando lleguen a la cámara, se juntarán todos.
-¿Usted sostiene que De Narváez y Scioli arreglaron con Cristina?
-Scioli y De Narváez tienen un acuerdo. Uno quiere ser Presidente, el otro Gobernador. De Narváez camina de la mano de (José) Pepe Scioli por toda la provincia. Y esto no puede ser sin la venia de la Presidenta, dado que Scioli no puede ser presidente sin su bendición. Y esto es a cambio de la impunidad de todos estos personajes que empobrecieron al país. Cuando hablan de la década ganada, los únicos ganadores fueron ellos y sus patrimonios, el país perdió.